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Eso es lo que es una monocultura. Está en todas partes, y es siempre igual. Y coge culturas diferentes y las digiere, y las caga en forma de un bloque de construcción homogéneo que encaja perfectamente en la enorme pared blanca de la monocultura. Esto es el futuro. Esto es lo que hemos construido. Esto es lo que queríamos. Ha debido ser así. Porque todos tuvimos la puta elección, ¿verdad? Solo es nuestro dinero el que permite que florezca la cultura comercial. Si no hubieramos querido vivir así, podríamos haberlo cambiado en cualquier momento, sin pagar por ello. Así que celebrémoslo yendo todos fuera y comprando la misma puta hamburguesa.

Warren Ellis, ‘Transmetropolitan: I Hate It Here’

chmod 777

Hay una costumbre que tienen los gringos de definir metas cuando los años inician. A principios de enero los gimnasios se llenan con nuevas matrículas, las escuelas reciben con los brazos abiertos a personas entusiasmadas por aprender y las libretas aguantan los pensamientos y planes a corto o mediano plazo de millones de personas. A eso le llaman resoluciones.

Plantearme una resolución es algo que no voy a hacer, porque estoy seguro que no lo lograría. Y no me importa no lograrlo; a cambio pretendo volcar este año 2014 a 3 ejes inspirados por el comando de unix chmod 777. O en castellano: lectura, escritura y ejecución para todxs.

chmod +r

(read)

Si bien nunca antes en la historia humana se ha estado escribiendo y leyendo tanto como hoy, con los años he ido dejando tirados los libros, en especial la ficción. El 2013 se esforzó en recordarnos una y otra vez la literatura distópica de la primera mitad del siglo XX cada vez que Edward Snowden abría su boca para contarle al mundo cómo EE.UU. espía a todo el planeta por medio de la NSA.

El primer eje no es otro que el de lectura. Principalmente volver a leer ficción, pero no por placer, sino como un ejercicio para imaginar otros mundos, conocer otras realidades y recordar que el futuro no está escrito, que el mañana alberga una infinidad de realidades posibles, de las cuales seremos —y somos— responsables.

Pero también tengo interés en poder ayudar a promover la lectura y la difusión del relato en general. Acá no estoy pensando necesariamente en ficción ni tampoco en un camino fijo, que la historia de la promoción a la lectura está vestida de fracasos y los canales para difundir cualquier tipo de mensaje parecen estar en una constante y perpetua mutación.

En resumen, volver a leer para rescatar lo que queda de revolucionario en mí e intentar de alguna forma dar la mano y contribuir de vuelta.

chmod +w

(write)

Estamos viviendo un momento muy interesante en cuanto al lenguaje escrito, nunca antes se había hecho tanto, por tanta gente y de forma tan transversal. Esta democratización de la escritura ha puesto en jaque las reglas ortográficas y gramaticales, ha agregado nuevas palabras a los diccionarios y ha cambiado de forma brutal la perpeción de lo creíble en el papel y la palabra.

Es justamente este último punto el más interesante. El castellano escrito ha sido dominio históricamente de hombres blancos y ricos, son ellos quienes tuvieron acceso a la lectura y la escritura ayer y son ellos quienes crearon y definieron sus reglas. Esta élite fue quien volvió este castellano un estandar, validándose y perpetuándose a sí mismo como tal y siendo durante siglos la forma de comunicación por exelencia.

Pero hoy, con la democratización de la escritura se aprecia todo lo que aquel castellano formal no es: relatos en primera persona, coloquiales, abiertos y personales. Cuando alguien escribe como una columna de El Mercurio o como un ensayo de 3ro medio, quienes te leen pierden de inmediato credibilidad en lo que dices porque te estás escondiendo bajo la máscara del castellano formal, así no eres y se nota. Éste es golpe brutal al dominio de la elite sobre nuestro lenguaje y es precisamente lo que hace que quiera ser parte.

Es hora de darle el golpe de gracia a aquellos vampiros lingüisticos que ha succionado la vida de las palabras durante tantos años, convirtiéndolas en zombies pálidas y aburridas, sin vida y sin alma. La ofensiva sobre la escritura es el segundo eje que me enfocaré durante el 2014.

chmod +x

(execute)

El tercer eje es probablemente el clave: ejecutar. Ya tengo una lista bien grande de ideas y de proyectos pendientes que consumen las hojas de mi libreta. Agregar nuevas áreas de enfoque no facilita las cosas, se necesita ser mucho más ordenado, esforzado y perseverante para poder concretar, pero hay que tomarlo como un desafío y espero que lxs amigxs estén ahí cuando se necesite una mano para prestar apoyo o hacer crecer una idea. Además, ¡Quién sabe cuántas cosas haremos juntxs!

Es en este punto de ejecución donde el viernes pasado lanzamos junto a s, h, y c +562, un blog con una publicación cada viernes sobre la ciudad de Santiago de Chile como un ejercicio de concresión.

Hacía mucho que no escribía un post personal y me da algo de pudor presionar publicar. Pero qué va, necesito algo público como primer paso para intentar cumplirlo.

Marcapágina

background

Los marcadores sociales son, sin discusión alguna, la herramienta que más utilizo en una webapp. La posibilidad de encontrar de forma fácil sitios web que revisé uno o dos años atrás tan solo con recordar conceptos es algo invaluable y que ocupo prácticamente a diario.

Esa gran utilidad es la que me animó a levantar marcapágina, como recomendación de una amiga. El servicio es simple y funciona de la siguiente manera: Visitas un sitio, presionas un botón en tu navegador, defines una descripción y etiquetas que permitan catalogar el enlace para luego definir si el link es privado o público.

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